Cultura Emprendedora

mountain“Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga”. Mahatma Gandhi

La semana pasada tuvimos ocasión de leer la biografía del experto en política y relaciones internacionales Juan Verde. El libro se llama “Soñar es poder” y queremos compartir contigo uno de los capítulos, titulado “La clave del éxito”.

Deseamos que te llegue tanto como a nosotros.

“Pensemos en lo siguiente: España actualmente es una potencia mundial en fútbol. No sólo ha ganado por dos veces consecutivas la Eurocopa de Naciones, la Selección española ganó en Sudáfrica la Copa Mundial de Fútbol en 2010. ¡Campeones del mundo! Y es fácil comprender por qué.

En todos los rincones del país, desde que los niños son pequeños comienzan a prepararlos y a entrenarlos para que dominen el universo futbolístico. Antes de ir al colegio ya juegan de forma informal en casa y con amigos, vecinos o familiares. Más tarde, apenas inician sus estudios, los padres se preocupan para que formen parte de equipos extraescolares. Es más, probablemente jueguen un partido con los amigos cuando esperan el autobús o durante el recreo. Existe todo tipo de facilidades para que niños y jóvenes jueguen y entrenen al fútbol, y los Ayuntamientos facilitan todo tipo de instalaciones deportivas, dedicadas al “deporte rey” en España. Además, la familia se reúne para ver los principales partidos y, cuando ganan, todos juntos salen a festejarlo y disfrutar de esa emoción única e incomparable que produce la victoria.

Por último, los jóvenes se ven expuestos continuamente a todo tipo de estímulos publicitarios que hacen mención al estatus de casi héroes del que gozan los principales futbolistas. Pero ¿qué pasaría si España destinara el mismo nivel de recursos, atención, interés, reconocimiento y semejante pasión al fomento del espíritu emprendedor? No cabe duda alguna: en pocos años se habría convertido en una nación con tal fuerza económica que sería arrolladora. Podría competir con países como Reino Unido, Francia, Rusia, e incluso Alemania y Estados Unidos.

La manera más efectiva de aumentar la tasa de innovación de un país, región, o ciudad, pero también de una empresa es crear un entorno favorable, donde se den las condiciones propicias para que puedan florecer las nuevas ideas, la creatividad y la energía emprendedora. Esto significa que tanto los gobiernos como las instituciones deben proporcionar el marco adecuado, seguro y favorable para que se desarrolle la I + D + i. Sobre todo, para que vaya creándose una cultura fuerte, que promueva el afán de querer asumir riesgos sin temor a ser condenado en caso de fracasar. En Estados Unidos es común ver que algunos de los grandes empresarios se hayan arruinado dos o tres veces a lo largo de su vida y pese a ello gozan de una tremenda admiración social. En España, en cambio, se valora negativamente que un individuo haya corrido riesgos y no acertara. Es más, probablemente después de ese fracaso arrastrará un cierto estigma para el resto de su vida.

De ningún modo quiero decir que la idiosincrasia de un país sea correcta y la otra no, nada de eso. Sin embargo, si observamos los resultados obtenidos en un lugar y en el otro, veremos con claridad que la manera con la que perciben el éxito y el fracaso los estadounidenses contribuye al desarrollo socioeconómico del país de manera muy importante.

En España existe mucho talento y grandes capacidades intelectuales, pero falta espíritu emprendedor. En Estados Unidos el 70 por ciento de los estudiantes que están próximos a culminar sus estudios desean convertirse en empresarios. En España, por el contrario, apenas el 8 por ciento anhela lo mismo. No obstante, está comprobado que el miedo de tantos españoles al riesgo no está injustificado. Tiene mucho que ver con la cultura en que son educados los niños y también los adolescentes. Asimismo, supone un papel importantísimo la falta de políticas gubernamentales capaces de brindar a los emprendedores instrumentos de estímulo, apoyos y alicientes que empujen e incentiven sus intentos de superación.

Fui plenamente consciente de todo ello durante los cinco años que trabajé en Pass Group. Aunque nos iba bien, sentíamos que cualquier logro nos costaba grandes dosis de esfuerzo, energía y voluntad. Era muy duro luchar cada día con la terrible burocracia estatal en lugar de sentir que lo hacíamos con el apoyo del aparato político y legal del país.

Los datos refrendan la realidad. España es uno de los países que más obstáculos ponen a la hora de crear empresas: son necesarios alrededor de cuarenta y siete días para la gestión legal y administrativa. En otros países de Europa, como Italia, Portugal, Dinamarca, Hungría y Bélgica, los emprendedores necesitan menos de una semana.

Es obvio que los Gobiernos deben exigir a todos los ciudadanos, emprendedores o no, que actúen bajo la estricta legalidad, pero actualmente es peor el remedio que la enfermedad. En general se ejerce un papel interventor excesivo. Lo ideal es que exista una justa colaboración, un equilibrio entre el sector privado y el público. Esto debiera ir encaminado siempre a incentivar a los jóvenes decididos y arriesgados para que alcancen sus sueños de crear empresas. Cuando lo hacen, son capaces de crear empleo, generar actividad económica, pagar impuestos y contribuir al pago de las pensiones, y así aportar prosperidad al país.

Para explicar mejor eso echaré mano de nuevo de una equivalencia deportiva. Si se quiere aumentar el nivel de competitividad deportiva de un país, el papel del Gobierno debe ser el de edificar estadios, definir las reglas del juego, ejercer de árbitro cuando sea preciso y, desde luego, hacer todo lo posible para que mejore la condición física y técnica de los jugadores. Jamás ha de ser la de favorecer a cualquier equipo. Los jugadores deben prepararse a fondo y conseguir ser muy buenos. Con ello mejorarán el nivel de calidad de los equipos y esto a su vez subirá el nivel de competitividad deportiva del país. Pero en última instancia, son los jugadores, los individuos, quienes deben dar lo mejor de sí mismos para empezar el proceso. ¡Y que gane el mejor!”.

Extraído del libro “Soñar es Poder” de Juan Verde. Aguilar 2013.

Gracias por leernos y feliz 27 de noviembre.

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