Colores Primarios

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Vamos a contar la historia de dos amigas. Estas dos amigas se conocieron en un pueblo de Sevilla a la edad de ocho años. Las dos habían ido a parar allí por asuntos relacionados con el trabajo de sus padres. El padre de una era piloto, viajaba constantemente y cambiaba de residencia con relativa asiduidad. Los padres de la otra se dedicaban a la docencia, la madre acababa de pedir el traslado para estar cerca de su marido, que daba clases de biología en la universidad de Sevilla.

Las dos niñas conectaron enseguida; una había cambiado de sitio la suficiente cantidad de veces como para ignorar las costumbres de cada lugar. No entendía de “verdades”, sólo se dejaba llevar por su corazón, todo lo demás lo ponía en duda. La otra tuvo una educación muy adelantada para la época, quizás demasiado: respetaba a los animales tanto o más que a ella misma. Ambas tenían problemas de integración en el colegio. Pasaban las tardes juntas, compartiendo experiencias suyas, distintas a las que compartían los otros niños: exploraban el jardín para estudiar pequeños animales, inventaban juegos educativos -con su respectivo tablero, fichas y reglas-, se contaban historias la una a la otra y luego las escribían y las ilustraban. “Este color no puede ir aquí”, replicaba siempre una de las amigas, muy sensible en la estética de las cosas. “No sabes combinar los colores. Tenemos que repetirlo”. “Este párrafo puede resumirse”, replicaba la otra, muy metódica en la creación de contenidos escritos.

Una tarde la niña metódica escribió acerca de un conejo y lo llamó “roedor”. La otra niña se echó a reír: “Te he pillado, señorita quisquillosa. Los conejos no son roedores”. Le explicó que los conejos eran lagomorfos, nada que ver con los roedores, y pasaron la tarde juntas leyendo una enciclopedia de animales. Al día siguiente el profesor de la niña metódica habló en clase de ciencias sobre algunos animales y la especie a la que pertenecía cada uno. Puso al conejo como ejemplo de roedor y ella enseguida lo contradijo utilizando los argumentos que había aprendido el día anterior. La clase entera, para no variar, se partió de risa. Esa tarde le dijo a su amiga: “Tu conejo hoy me ha dado problemas”. “Algún día dejaremos de tener problemas”, le contestó su amiga. “Sólo es cuestión de tiempo. La gente tiene que entender que los animales son importantes; hay que estudiarlos bien, respetarlos y cuidarlos”. “No me refiero solamente a los animales”, replicó. “Lo sé; te refieres a la apertura mental de la gente. La capacidad para entender la duda y la creatividad. Ya lo sé; todo está unido. Y algún día dejaremos de tener problemas”.

Las dos amigas se separaron al cumplir los trece años de edad. El padre de la niña metódica murió y el resto de la familia se trasladó de lugar. Por aquel entonces, además, las dos habían dejado de reunirse cada tarde; seguían teniendo problemas y cada una se refugió en su propio mundo: una pasaba las tardes escribiendo historias. La otra hacía investigaciones sobre los animales y diseñaba manualidades llenas de color.

Volvieron a encontrarse veinte años después. La niña metódica se hizo escritora y cuenta ahora esta historia. La niña amante de los animales y de la estética se hizo vegana, como tiene que ser, ha mantenido sus principios durante todo este tiempo y ahora tiene una empresa: encuentra el estilo perfecto para cada persona, elabora profundos estudios sobre el color y las formas, y asesora en la compra de prendas y complementos ecológicos.

Las dos han dejado de tener problemas; ahora aportan soluciones.

Judith Bosch Molina ha publicado tres novelas y ha colaborado en numerosos proyectos de fomento a la lectura y la creación literaria. Desde los veinticuatro años pone su talento al servicio de organismos públicos y agencias de comunicación y publicidad. Actualmente lidera sus propios proyectos en Imgeniuz: www.imgeniuz.com

Belén Romero Massia ayudó a la recuperación de más de quinientos animales, a lo largo de diez años de voluntariado en el refugio Arca de Noe. Invirtió más de quince años en formarse en psicología del color, en paralelo a sus estudios reglados de psicología, comercio y marketing. Trabajó durante más de cuatro años asesorando y formando en el ámbito de los productos ecológicos.  Actualmente es asesora de imagen personal en Vegan Shopper.

Vegana y especialista en imagen desde la más tierna infancia.

Si quieres saber más acerca de Belén Romero Massia y su proyecto Vegan Shopper, haz click aquí para conectar con sus perfiles profesionales de facebook: Vegan Shopper Facebook/ Belen Romero Massia Facebook

Texto: Judith Bosch. Imgeniuz.

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